- Diario La Nación -

El chef que pasó de la alta cocina a la comida rápida

03.11.2016

Maximiliano Rossi trabajó en Europa y acá le encuentra el gusto al negocio de los sándwiches aptos para todo público, en los que la calidad es prioridad.

“Con solo probar una papa frita de Big Sur (Cerviño 3596), que abrió hace seis meses cerca del Jardín Botánico, es suficiente. Atrás hay una mano que sabe”. 

Maximiliano estudió en el IAG. Se recibió como Profesional Gastronómico en 1999  y hoy sin llegar a los 40 años,  recibe los elogios por tantos años de experiencia en el país y el exterior  – 10 años en Europa en Abac, de Xavier Pellicer (dos estrellas), el restaurante de Jordi Parramon (una estrella) y el de Alain Guiard; Sous Chef en Caesar Park; Chef de Unik y de El camino con padrinazgo y creación de Mauro Colagreco respectivamente;, sin olvidar además, las Pasantías en San Pau  con Carmen Ruscalleda-.  

Por eso, cuando se subió al tren de la comida rápida lo hizo “redoblando la apuesta de los locales que ya estaban instalados”. Frente a la disyuntiva de “quedarse preso de los platos sofisticados o volcarse hacia algo más rentable” priorizó llevar a cabo un proyecto de calidad “La hamburguesa no es un gran desafío, porque es algo simple, pero se puede hacer con mucha calidad.”

Una excelente nota de La Nación en el Segmento Vida & Ocio / Restaurantes que aborda su trayectoria, y como encaró su nuevo negocio: “Yo quería hacer algo más interesante que solo la hamburguesa. Casi todo es casero. La carne pasa por un proceso especial. Usamos tres tipos de carne y la trabajamos para que quede cremosa. Además tenemos una técnica para no usar las manos, así no se compacta. Es un laburo técnico.”

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